Salvia: Una planta sana y sabrosa

miércoles, 11 noviembre 2015

Salvia: Una planta sana y sabrosa

La salvia puede encontrarse en cualquier lugar del mundo excepto en la Antártida y en Australia.
Al estar presente en tantos lugares, su uso se ha generalizado desde hace miles de años y por este motivo se usa no sólo como especia, sino también como hierba medicinal.

La salvia pertenece al género Lamiaceae. En el mundo hay cerca de 1.000 especies diferentes de salvia, la mayoría de las cuales son plantas herbáceas o arbustos. Al haber tanta diversidad, la apariencia de las distintas plantas es muy diferente. Hay algunos tipos que llegan a alcanzar un metro de altura y sin embargo hay otros que tan apenas alcanzan un par de centímetros. Las flores también son muy distintas. En Europa Central está muy diversificada la flor violeta o blanca. Otras especies tienen flores naranjas e incluso rojas. A pesar de las diferencias, todas las plantas tienen una cosa en común, las hojas aterciopeladas de color gris verdoso.

En Europa, la salvia se encontraba inicialmente en Dalmacia y Macedonia. Sin embargo pronto se fue extendiendo por todo el continente. Rápidamente surgieron leyendas acerca de los poderes curativos de esta planta. Los druidas tenían la creencia de que la salvia es capaz de resucitar y durante las epidemias de la peste en la Edad Media, se creía que la salvia podía mantener la enfermedad alejada. Como especia se usó más tarde. En la actualidad se utiliza sobre todo en el Mediterráneo, en la península de Crimea, en Irlanda, Escandinavia y E.E.U.U.

La salvia tiene un olor balsámico intenso y un sabor ligeramente amargo y aromático. Esto se debe al alto contenido en aceites esenciales y taninos. Se utiliza principalmente en la cocina italiana y combina muy bien con platos de carne, aves, pescado y carnes de caza. La salvia puede usarse tanto fresca como seca y puede considerarse más aromática en seco por la alta concentración de sus componentes.

Incluso su nombre nos hace pensar en ella como planta medicinal. Viene del latín "salvare" que significa "sanar". Se utiliza sobre todo para aliviar la tos y los problemas de garganta, aunque también tiene efectos calmantes en el estómago y puede incluso prevenir los resfriados si se consume con regularidad. Por su contenido en agentes antisépticos, también ayuda en los problemas de encías. La planta sin embargo es muy versátil, ya que no sólo sirve como especia y remedio medicinal, sino que por ejemplo en Sudamérica se usa como incienso. En la cosmética se usa como ambientador, como producto capilar o incluso para ahuyentar a los insectos. Incluso como abono puede dársele uso. Por último, no olvidemos que la salvia es una planta muy ornamental.